Hace tiempo que le damos vueltas a esta brillante campaña y no nos íbamos a quedar tranquilos hasta no compartirla por aquí… Se trata de Instaposters, una estrategia cuya fórmula es “Instagram + publicidad + interacción con el medio = éxito rotundo”.

Su puesta en práctica se llevó a cabo en Moscú, en el verano de 2015, y consistía en una retroalimentación —casi infinita— del marketing online con el offline. La idea partía de recopilar fotos de clientas haciendo deporte que subían a Instagram, hacer grandes pósters con ellas y pegarlas por la ciudad. Quien se las encontraba (las protagonistas u otros fascinados por la campaña) se fotografiaba junto al póster, lo volvía a subir a dicha red bajo el hastag de la campaña y vuelta a empezar, causando cada vez más sensación. Debemos tener en cuenta que, a su vez, cada foto fotografiada junto a cada foto se convierte en objeto de múltiples comentarios que generan aún mayor alcance. En resumen, que lo que empieza siendo el plan de marketing de una empresa acaba pareciendo incluso un juego en el que participan ciudadanos deportistas con ganas de ser protagonistas de anuncios.

Hablamos de un copiar y pegar, pero a lo grande, donde la idea de una famosa marca llega al punto de que la viralidad la genere y cuide el propio cliente, quien además se esfuerza en alargarla en el tiempo renovando el contenido del anuncio…
¡Todo un logro!

¿Os acordáis del artículo “Branding: del sello al logo“? Pues éste es un ejemplo muy representativo de la consecución que sea el propio cliente el que acabe siendo el ideal portador de la bandera de una marca, quien además irá plantando nuevos y útiles clientes.

Nosotros, desde hoy, nos declaramos adeptos a geniosidades como ésta. Así que os dejamos con el vídeo para que lo podáis apreciar vosotros mismos, el cual desde su propia realización audiovisual ya refleja el bucle publicitario en el que todo acaba siendo atrapado, engullido por su propio mecanismo, como si la mano que lo ha creado acabase imperceptible, casi borrada, en el centro de una espiral que no hace más que crecer descontroladamente… dejándola atrás.

¡Nos seguimos leyendo!